Sobre nuestra cama leo a Benedetti, y me interrumpe el tenebroso vacío que se forma o deforma en el centro de mi. Ese jalón que recuerda la cercanía del fin. Miro a mi alrededor. Tu ropa tirada por todos lados, todo lo mío acaparando espacios prestados. Y miro al fondo del pasillo, donde la bolsa de basura se desborda tras nuestras aventuras culinarias.
Lo miro todo como quien intenta recordar algo pasado. Así como sé que haré dentro de poco. Talvez lo que intento es grabarlo todo como una película. Pero al final, no es un recuerdo real. Es un presente, presente allí en el balcón, dispuesto a que vaya y le envuelva en un abrazo.

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